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martes, 1 de enero de 2013

¡Feliz 2013! Lemon meringue pie o "pay de limón"

Yo ya conocía la tarta de lima "Key lime pie", de la que os dejé una versión hace hoy justamente un año (pincha en el enlace del nombre si quieres ver la receta del año pasado). Hace unos meses, en el cumpleaños de mi querida amiga Andrea (hace BASTANTES meses, ya que ahora que me fijo Andrea cumple años en julio), había entre otras cosas una tarta de "picos" de merengue muy parecida a la tarta de lima típica de Florida. "Es un pay de limón", me explicó mi amiga Carmen Gloria, chilena, tambien allí presente. Es muy típico en Chile y otros países de latinoamérica, y se le conoce por la adaptación del nombre inglés "lemon pie".
Me fascinó el sabor del "pie de limón", la mezcla de una base de natillas dulce con el sabor más ácido del limón y el toque del merengue tostado por encima... hmmm...
Rebobinando, yo ya había probado alguna vez la "citroen taart" del Kicking Horse Café, la cafetería de la librería Paagman en la Frederikendriklaan, lo que pasa que esta versión no estaba adornada con merengue nada más que por el borde y su aspecto (y sabor) eran un poco diferentes. Así llegué a la conclusión de que existen dos tipos de tartas de limón en este mundo: la tarta de limón francesa, que no suele llevar el merengue por encima (aunque he leido recetas en francés que sí que hablan de "tarta merengada de limón") y el "lemon pie" del mundo anglosajón, que es el que lleva el merengue por encima.
También he aprendido que la base de galletas y la leche condensada del relleno de natillas también pueden usarse para hacer una versión fácil del pay de limón (es decir, que solamente habría que sustituir las limas de la receta de la tarta de lima por limones, y voilà), pero para muchos esto es una versión "barata", demasiado fácil y un tanto despreciable de la única, incomparable e inigualable, que se hace con una base de pasta "sablée" hecha en casa y con unas natillas a la vieja usanza a las que se les añade mantequilla y zumo de limón. Es algo más laboriosa, pero ciertamente merece la pena el pequeño esfuerzo.

 Por lo que he podido encontrar por ahí, hay miles de recetas del lemon meringue pie. Para mi cumpleaños, a principios de diciembre, también hice esta tarta, pero con otra receta algo más complicada en el sentido de que las cantidades venían en tazas y cucharadas, cuando yo la verdad es que prefiero pesarlo todo en la báscula de cocina, en gramos y mililitros.

Pero ahora estoy usando una receta basada en la que viene en el libro que me regalaron por mi cumpleaños: "Van keukenmeid tot dinerdiva" o lo que es lo mismo "De pinche de cocina a diva de las cenas", de la holandesa Jill Schirnhofer (y digo "basada" porque en esta receta no se le añade mantequilla al relleno y yo sí lo he puesto, le da un último toque muy rico... y también porque si me da la vagancia, no le hago la base de pasta sablée de esa, pongo una base de galletas de las denostables pero fáciles y andando ;) ). Casualmente, para ese día yo había preparado el pay de limón que comento arriba, con cantidades en tazas y cucharas, cuando llegó mi chico con su regalo debajo del brazo y la primera página por la que lo abrí era esta receta. Su regalo también tenía su historia, ya que acababa de volver del "fin de semana culinario" con Isabel (a la que debo dos posts por lo menos), en el que el otro libro de esta autora, "Dinerdiva in the city" fue una de las estrellas. Queda el post pendiente de ese libro y de los "workshops" de ese finde.

Como todo el mundo sabe, el día 1 de enero no cuenta como día real en el calendario. Así que los propósitos de Año Nuevo, como el de dejar de comer dulce a todas horas y pasarse a la fruta y las cosas sanas, siempre pueden aplazarse hasta el día 2. Por supuesto, y como todos los años también, tengo muchos otros propósitos de Año Nuevo, uno de los cuales puede ser -y creo que será- algo que llevo aplazando casi 20 años (los que ya me conocéis sabéis de qué estoy hablando). A todo "cerdo" le llega su San Martín, a mí ya me ha llegado en forma de edad límite que me había fijado para esto... pero hoy todavía no es día de buenos propósitos. Igual que el 1 de enero del año pasado os escribía degustando un trozo de "Key lime pie", en estos momentos mis ojos contemplan amorosos uno de "lemon meringue pie"

¡¡¡FELIZ 2013!!!


Ingredientes:

1) para la base:

125 gr de harina
25 gr de azúcar
100 gr de mantequilla fría
2 cucharada soperas de agua fría
1 huevo
1/2 cucharadita de sal

mantequilla para engrasar el molde

2) para el relleno:
40 gr de maicena (tb vale harina normal)
250 ml de leche entera
100 gr de azúcar
4 huevos, separadas las claras de las yemas
150 ml de zumo de limón (aproximadamente 3 limones) + 1 cucharadita extra para el merengue
ralladura de uno de los 3 limones 
50 gr de mantequilla 

3) para el merengue:
las claras de los 4 huevos
1 cucharadita de zumo de limón
100 gr de azúcar

Así se hace:

Preparación de la base de la tarta:

Mezclar el azúcar y la harina en un cuenco, cortar la mantequilla fría en trocitos con 2 cuchillos y poner encima de la harina. Mezclar con los dedos hasta conseguir una pasta en forma de migas. Añadir el agua fría  y la sal. Mezclar rápidamente hasta conseguir una masa bien integrada. Hacer una bola, enrollar en plástico de cocina y dejar media hora en la nevera.

En una superficie enharinada, colocar la bola de masa y aplastar con el rodillo de amasar hasta formar un círculo de aproximadamente medio centímetro de grosor, y unos 2 cm más ancho que el molde que vamos a utilizar.

Colocar la masa en el molde de tarta engrasado y cuando ya esté ajustado a este, hacer una serie de agujeros en el fondo con un tenedor. Si tenéis una cadena especial para el horneado de masas colocadla encima. Si no también suelen emplearse unos garbanzos o guisantes secos. El peso impedirá que la masa suba y se deforme durante el horneado. 

Hornear a 180º C durante 20 minutos, sacarle el peso de encima y hornear otra vez durante 10 minutos extra. Desmoldar y dejar enfriar en una rejilla. 

Para preparar el relleno:

Poner la leche a calentar en un cazo y mientras tanto batir las yemas de los huevos en un cuenco, junto con la harina y el azúcar. Ir echando esta mezcla poco a poco en el cazo sin dejar de remover, y cuando se haya espesado añadir el zumo de limón y la mantequilla. Retirar del fuego y dejar enfriar.

Para el merengue:

Batir las claras de huevo (que tienen que estar a temperatura ambiente) a punto de nieve y añadir poco a poco el zumo de limón y el azúcar, volviendo a batir hasta que el merengue esté bien firme.

Ahora solo nos queda montar la tarta: pondremos primero el relleno de natillas de limón, y luego colocaremos el merengue decorando toda la superficie, formando picos con la ayuda de una manga pastelera o una cucharilla de postre.

Colocar la tarta en el grill del horno a temperatura media durante unos 5 minutos, hasta que las puntas de los picos estén un poco doradas. ¡No la pongáis demasiado cerca del grill e id controlando, porque se quema enseguida!







miércoles, 18 de abril de 2012

Tarta Tatin

Dicen que esta tarta se inventó por casualidad, ya que la autora no se dio cuenta y la puso al revés. No sé si será verdad o una leyenda urbano-gastronómica, porque a mí me da por pensar que también hay que ser torpe para poner la tarta al revés y no darte cuenta. Y mira que una se va olvidando por ahí hasta de en qué día vive, pero poner las cosas al revés tal que una tarta, pues mira, todavía no me ha dado por ahí.

Otro detalle que me inquieta es el del nombre. Desde que Miguel me soltó aquello de "tagtatá" en Amberes, ya no puedo volver a leerlo con los mismos ojos XD  ¿Qué pasa? Si se llama así, dirán ustedes. O al menos es lo que dijo él. Pero claro, la primera vez que lo escuché allá por 1996 en Salamanca, Arguiñano anunció alegremente desde la tele de un bar que se disponía a preparar una "tarta tatín", así tal cual, ni tagt ni tatá ni el más leve atisbo de afrancesar la nomenclatura. Con lo cual yo llevaba ya 10 años (y creo que Raquel también) recordando la tarta tatín con alegría y alboroto. Como para que de repente te desmonten el mito de un manotazo.
Los gajos que se ven menos cocidos es que los añadí después de
hornear las manzanas y antes de ponerle el hojaldre por encima
Es que como el molde era de silicona, quedaron algunos huequecillos
que intenté disimular :D

El caso es que, llámala tarta tatín, "tagt-tatá" o llámala X - que parezco un cruce entre el abuelo Cebolleta y Sofía Petrillo ¡leches! - a mí ya se me había olvidado por completo esta supuesta "tarta al revés" cuando hace cosa de 2 meses mi amiga y ex compañera de clase Natalia me dice que tiene una tarta tatin al horno ¡pero de plátano! Toma ya, eso sí que es un órdago a la chica. Me picó la curiosidad, porque después de tanto que si tatín, que si tatá, yo nunca me había puesto manos a la obra con la famosa tarta.

Después de todo, no puede ser tan difícil: la receta original ya está mal hecha.

Pero claro, el problema es que hay tantas tartas tatines como granos de arena en el desierto. Así que buscando por ahí, me encontré con el de la receta de Solange, que además está en español y francés (porque ya se sabe, si la tarta tatin original es una receta francesa, una que es más papista que el papa, no va a cogerla de una receta que no esté en francés también) http://www.youtube.com/watch?v=8nMRYo35QuY

La verdad es que he hecho trampa, porque la masa no la he hecho yo, he usado unas láminas de hojaldre de las que venden en el supermercado. La próxima vez (o alguna otra vez posterior) ya lo intentaré. De momento esta me ha quedado bien así.

Ingredientes

Para la base de manzanas:

12 manzanas
180 gr de azúcar
80 gr de mantequilla

Para la pasta sablée

200 gr de harina
100 gr de mantequilla
20 gr de azúcar
Sal
1 huevo
20 gr de agua


Calentar el azúcar y cuando ya esté derretido añadir la mantequilla y mezclar bien.
Caramelizar el fondo de un molde redondo para horno con este caramelo. Cortar las manzanas en 4 gajos y quitarles el corazón. Cubrir el molde caramelizado con los gajos de manzana.

Hornear a 160º durante 30 minutos. Sacar las manzanas del horno y colocar por encima la masa (o en mi caso, la lámina de hojaldre comprada) y hornear durante 15 minutos más (en mi caso, 20 minutos porque esto es lo que decía el paquete del hojaldre hehehe)

Servir caliente, con helado de vainilla, o en su defecto yogur (desnatado) de vainilla y alguna caloría de menos habrá.









jueves, 2 de febrero de 2012

Banoffee pie





Esta tarta la hice para el cumpleaños de Robert el jueves pasado. A él no le gustan mucho las tartas ni los pasteles, aunque el yogur, las natillas y todo lo que lleve nata montada sí que se lo come que da gusto. Por lo tanto ya había descartado hacerle una tarta pesada tipo "cake" o sea con base de bizcocho, ni nada tipo "brownie" o de chocolate, ya que mi holandés tampoco es muy fan de los postres chocolateados. Y por supuesto, quedaba fuera de toda duda el repetir una tarta que ya hubiesemos catado. Una ocasión como esta se merece una experimentación culinaria por todo lo alto.

Cuando di con el banoffee pie, que era una de esas recetas que andan por ahí en la "wish list" pero que nunca sabes cuándo llegará la ocasión de preparar, pensé que era una buena opción, ya que lleva nata montada, crema de leche que es parecido a las natillas, y base de galleta y mantequilla pero no "cake". Además es muy fácil de hacer, ya que no requiere horno, y se puede dejar preparada del día antes para que asiente y no se te desmonte el tinglado en el momento de cortarla. Lo cual también es una buena opción, ya que si haces una tarta nueva un día antes y te sale mal... siempre puedes salir corriendo a la mañana siguiente a la pastelería y comprar otra.

Dicen que el banoffee pie era la tarta favorita de Lady Diana de Gales. No sé si será cierto, pero en caso de que lo sea, ella no debía de catarla muy a menudo y si lo hacía, sería solamente una puntita de una cucharada como mucho. Lo digo porque esta tarta es pecado mortal, en las dietas estas de contar calorías se les rompería la calculadora contando las del banoffee, vamos que nadie se piense que puede tomarse un buen pedazo e irse de rositas sin que se le asienten unas cuantas capas más en el michelín flotante. El nombre, banoffee, es un compuesto de banana + toffee, y el toffee se hace a partir de leche condensada cocida, es decir lo que llaman "crema de leche". Si a eso le añadimos el cuarto de litro de nata montada que lleva por encima, más el chocolate rallado para adornar... ufff, para para, que se me ha saltado el botón de los pantalones sólo de leerlo.

En fin, teniendo en cuenta que mi churri ya es un caso perdido y yo voy camino de ello, procedí sin temor ni sonrojo a preparar esta tarta megacalórica para su cumpleaños (y un día antes de tener que ir a pincharme para controlar la diabetes ¡qué valor el mío!). Lo único que no le puse fue el chocolate rallado por encima, porque a nosotros no nos gusta mucho.

Ingredientes:

12 galletas maría o similares (en el mundo anglófono: graham crackers; ya hemos hablado de ellas en la receta de la tarta de lima y coco o "Keys lime pie". Aquí en Holanda no se comercializan, pero supongo que no habrá mucha diferencia entre unas y otras)

50 gr de mantequilla derretida

3 plátanos que no estén muy maduros

1 lata de leche condensada

250 gr de nata para montar + el azúcar que indique el envase (en mi caso son 3 cucharadas soperas)

1 pastilla de chocolate para rallar por encima

Así se hace:

Se trituran las galletas y se mezclan con la mantequilla derretida. Se colocan en un molde de tarta desmoldable (ya sabéis el truco: para que luego la tarta se deslice bien del fondo del molde, se le pone un trozo de papel de hornear en el fondo antes de cerrarlo) y se dejan enfriar en la nevera.

Se pone la lata de leche condensada a hervir al baño maría en un cazo con agua. El agua tiene que cubrir la lata al máximo posible, ya que si no, sólo cocerá la parte que esté en contacto con el agua ¡OJO! La lata tiene que estar cerrada, y el cazo o la olla, abierta. Hay que ir controlando cada poco para que no se vaya consumiendo el agua.

A las 2 horas, se abre la lata (cuidado que está muy caliente al sacarla del agua, como os podéis imaginar) y si ha salido todo bien, nos encontraremos con que la leche condensada se ha quedado cocida, con la textura sólida de un flan y en la forma de "rulo" de la propia lata. Esta masa se extiende por encima de la base de galletas, procurando que quede uniforme, y digo procurando porque es lo mismo que tratar de extender un flan de manera uniforme: quedan grumos. Pero da igual porque como vamos a poner más capas, nadie se va a enterar :))

las fotos no están muy allá
porque las hice con la cámara
del móvil y a toda leche
Cortamos los plátanos a rodajas y los vamos colocando encima de la crema de leche hasta cubrirla y lo dejamos enfriar: para ponerle la nata por encima, tiene que estar completamente fría. Montamos la nata con el azúcar según las instrucciones y lo ponemos sobre la tarta ya fría. Extendemos bien y metemos en la nevera unas horas, para que coja consistencia (es mejor que se quede una noche en la nevera pero si no, unas 3-4 horitas por lo menos, para evitar que al cortarla se le vaya saliendo el relleno por los lados.

me queda pendiente hacer otro
banoffee para sacarle fotos
chulas, jijijiji
A la hora de servir, desmoldar y rallar el chocolate por encima con un rallador de zanahorias. Y voilà, ya tenemos nuestro rico banoffee pie.











domingo, 1 de enero de 2012

¡Feliz 2012! Tarta de lima y coco (versión de Key lime pie)

Al comienzo de 2011 me dije: de esta no pasa, este es EL AÑO. El año en que aprendo a hacer paella y a bailar flamenco. Porque ya después de tantos años en el exilio, sigo impertérrita contestando "no" a las consabidas preguntas "¿Sabes hacer paella?" y "¿Sabes bailar flamenco?" que suscita la declaración de mi nacionalidad en el extranjero.

Por eso este verano, o mejor dicho, el pasado verano ya que 2011 es desde hace unas horas ya "el año pasado", me traje la paellera de España (con la venia de los valencianos, que ya sé que a la sartén la llaman también paella, igual que al contenido), y en septiembre empecé con las clases de flamenco. Porque eso sí, yo los buenos propósitos de año nuevo me los tomo con calma: si hay 365 días en un año, para qué vamos a empezar ya el primero o el segundo ¿y luego el resto del año qué hacemos?

A día de hoy, la paella valenciana la he hecho ya alguna vez y no me queda mal (corriendo un tupido velo sobre el hecho de que, los ingredientes que no puedo conseguir no los sustituyo por otros para no modificar el resultado en la medida de lo posible, simplemente no los pongo... receta simplificada, pero no adulterada). Y las clases de flamenco... bueno, digamos que "están ahí". Todo lo que puedo decir en mi defensa es que soy asturiana, la distancia en kilómetros que hay entre mi tierra y Andalucía es de unos 800-900, que en términos holandeses equivale a cruzar de punta a punta Holanda y atravesar de propina otros 2 ó 3 países. Así que como experiencia no está mal, pero no tengo ni un gramo más de gracia y salero en el cuerpo por motivos de nacionalidad que cualquiera de las holandesas acartonadas que taconean a mi lado en cada clase.

Anoche tuve un momento de totally blank y pánico subsiguiente al darme cuenta de que estaban a punto de sonar las 12 campanadas y no había preparado aún ningún propósito de año nuevo, al menos no tan encomiable como bailar flamenco y hacer paella. No se puede decir que no haya entrado en 2012 llena de inspiración, al menos. Sí hay propósitos difusos, no tan concretos ni tan sólidos como los del año pasado, pero en vista de la prisa que me di en 2011 y por otros motivos cronológicos, supongo que no pasará nada si no solidifican en los primeros meses del año.

La tarta de lima y coco es el postre que hemos tomado en la cena de Nochevieja (bueno, y la merienda de Año Nuevo, porque me traje un buen trozo de la mitad que sobró de casa de mi cuñada). Quizás a primera vista, con los ingredientes que lleva, no parezca muy elaborada pero realmente merece la pena probarla. Tiene personalidad propia, un sabor bastante característico y no es una de tantas tartas de lima, o de limón, o de lima-limón. Ni siquiera es la Key lime pie o tarta de limas de Key original, que en sí ya tiene que ser diferente al no tener nada que ver con el coco. En esta versión, el sabor a coco de la base de galleta y el coco rallado se mezcla con la acidez de las limas y el dulzor de la leche condensada. Y el resultado es esta versión involuntariamente tuneada del lime pie americano.

Hace algún tiempo que le había echado el ojo a esta tarta en la sempiterna revista Allerhande, en una sección en que un extranjero escribe una receta de su país "adaptada" a Holanda (o algo así). No me había dado por pensar que esta, al ser conocida en los Estados Unidos (concretamente es originaria de Florida), podría ser que no fuese la receta original. A mí no me gusta mucho cambiar ni experimentar, yo me ciño tenazmente a la receta y las improvisaciones suelo dejarlas para otros campos de la vida. Vi la receta, me gustó, la hice y resulta que estaba buenísima, ya que además del sabor de la lima y la leche condensada tenía otro dominante que es el del coco. Mas tarde leí que el Key lime pie es una tarta con "nombre y apellidos", que toma su nombre de las pequeñas limas que se cultivan en el archipiélago de los Cayos de la Florida (Florida Keys). Y, por lo que he visto en las recetas americanas, no tiene nada que ver con el coco.      

Según he leído en un par de recetas en inglés, la Key lime pie original usa Graham crackers para hacer la base de galleta. En el artículo del Wikipedia dice que las Graham crackers originales estaban hechas de cereales integrales y miel y se consideraban, además de un "snack" muy saludable, algo así como muy aptas para combatir el onanismo (¿mande??). Vale, muy interesante pero aparte de que aquí en Holanda no se consiguen, del artículo extrapolamos un dato relevante y es que no tienen coco por ninguna parte, mientras que las galletitas que eligió la lectora americana para la receta en la revista Allerhande como sustitutas de las originales, son galletas de coco de estas con azúcar por encima.

Receta:

175 gr de galletas de coco. NOTA: no son las típicas galletas tipo pastas que se llaman "coquitos" y son blanditas y con muchos hilos de coco. Son cuadradas, tipo la "Tostaduca" de toda la vida o la "Chiquilín", pero tienen por encima como una capa de azúcar espolvoreado. En concreto en Holanda son las "Zaanse kermis" o "Kokoskoekjes" de Veerkade.

125 gr de mantequilla derretida

4 limas

1 lata de leche condensada (397 gr)

4 huevos

50 gr de azúcar impalpable

Se precalienta el horno a 180º C.

Se pulverizan las galletas con ayuda del robot de cocina y se mezclan con la mantequilla derretida. Con esta mezcla se cubre el fondo de un molde desmoldable y se pone a enfriar en la nevera (ya sabes... si quieres que además de desmoldar bien la tarta salga del fondo metálico sin romperla, además de engrasar las paredes, forra el molde con papel de hornear).


Se separan las yemas de las claras. Se reservan las claras y se ponen las yemas en un cazo o una olla junto con la lata de leche condensada, la ralladura de 2 limas y el zumo de las 4 limas. Se pone todo al fuego hasta que hierva, y se deja 3 minutos más sin dejar de remover. Se pone la mezcla en el molde engrasado y se pone en el horno a 180º C durante 20 minutos.

Dejar enfriar y batir las claras con el azúcar impalpable a punto de nieve. Cubrir con este merengue la tarta.


Poner en el horno con el grill encendido durante unos 5 minutos (cuidado porque se quema muy rápido) Decorar con coco rallado y dejar enfriar.







martes, 9 de agosto de 2011

Tarta de la abuela

Pues esta es esa típica tarta que todo el mundo comió alguna vez en su cumpleaños cuando era un niño. Las posibilidades son prácticamente infintas, por eso encontrar la receta que mejor nos funcione no es tarea fácil.

A mí se me ocurrió hacerla hace 1 año y pico, en diciembre de 2009, para la fiesta de "Sinter Klaas" o San Nicolás, que se celebra en Holanda el día 5 de diciembre. Es como si fuesen los reyes, pero en lugar de 3 Reyes Magos sólo es uno y es un obispo. Sí, sí, es un obispo que va vestido con su mitra y su traje rojo. Parece ser que es San Nicolás de Bari, nacido en Turquía, pero por aquello de que si eres moreno, no pasas del metro y medio y hablas "raro" para un Holandés vienen a ser todos lo mismo, pues según su tradición San Nicolás (Sinter Klaas) es español, y de España viene en barco a mediados de noviembre para visitar a todos los niños y dejarles su regalo el día 5 de diciembre (su cumpleaños).

Total que después de este rollo, en diciembre de hace 2 años se me ocurrió la brillante idea de incluir esta tarta de capas de natillas y chocolate en el menú. Alex, que de aquellas tenía 3 años, quería ayudarme y me pareció fácil para él mojar las galletas en leche e ir montando las capas. No busqué ninguna receta en especial, ya que pensé "después de todo, sólo es ir poniendo capas de galletas, natillas y chocolate ¿no?". Así que hala, miré un par de comentarios por internet para inspirarme y allá que me lancé.

No utilicé molde. Craso error. Fui poniendo las capas en un plato cuadrado que tengo muy mono. Tampoco hice yo misma el flan, compré un tetra brik de litro de Campina "boerenvla", más craso error todavía. Y ya para rematarlo, el chocolate lo hice metiendo una tableta de chocolate a pelo en el microondas, y cuando se derritió, lo eché por encima.

Resultado: las galletas se movieron y fueron resbalando. Las cataratas de natilla se caían hacia adentro por entre los huecos de las galletas. El chocolate, en cuanto se enfrió, se volvió a quedar sólido como en pastilla. Y las galletas no estaban bien remojadas, así que la tarta parecía un mazacote. Pero eso sí, estaba monísima decorada, con sus lacasitos y sus "Kruidnootjes" (galletitas de San Nicolás). No sé si tendré fotos del bodrio, supongo que sí, por ahí andarán entre todo el batiburrillo que tengo metido en "imágenes".

Después de esta funesta experiencia, se me quitaron las ganas por una temporada de hacer experimentos de tarta de la abuela. Porque, después de todo, seguía insistiendo, no son más que galletas con natillas y chocolate. El año pasado, 2010, fui a España por el verano y no observé ninguna actividad extraordinaria en el mundo de las tartas de galleta, pero este verano 2011 cuando estuve en España parecía estar de moda. De hecho creo que en todos los sitios en que salimos a comer, me pedí esa de postre. La última fue en el País Vasco, a la vuelta, la última comida que hicimos en España antes de pasar la frontera. Así que este fue el sabor hispano que tenía en el paladar cuando atravesamos la frontera. Ay, que me pongo melancólica.

Cuando llegué a Holanda decidí ponerme manos a la obra e ir experimentando con todas las diferentes recetas que me encontraba por ahí. Esta vez sí que miré bien cómo la podía hacer, además de meterme de lleno en el método "ensayo error".

La tarta en el molde redondo me queda mal. He llegado a la conclusión de que es mucho más fácil con galletas cuadradas en lugar de "maría" y en un molde cuadrado. Pero para que quede bonita, tiene que ser un molde cuadrado desmontable.

Los ingredientes son un poco a "boleo":

1 paquete de galletas tipo "María" pero en versión cuadrada (en Holanda hay unas que son "galletas de té" o thee biscuits que son las que he usado yo)
leche para remojar las galletas
2 sobres de flan en polvo tipo Royal o Flanín (yo esos me los traigo de España porque aquí no hay exactamente lo mismo)
La leche que indique el sobre de flan (las de Royal es 1/2 litro por sobre. IMPORTANTE: hacer flan, no natillas, para que quede más espeso)
La cantidad de azúcar que se indica en los sobres de Flanín
Un par de tabletas de chocolate (puro o con leche, al gusto de cada uno. Yo usé chocolate con leche para las natillas de chocolate y chocolate puro para la capa de arriba). Hay también una versión de remojar las galletas en huevo batido con azúcar pero a mí me va más con leche.
Para la cobertura de chocolate (última capa) 150 ml de leche, media tableta de chocolate puro y 1 cucharada de maizena.

De todas las versiones que he visto por ahí para hacer el relleno, de momento me quedo con la del flan tipo "flanín" y para la versión de chocolate, el mismo flanín pero con una tableta de chocolate fundida en el microondas y bien mezclado. Algún día probaré la versión en la que hace la crema pastelera uno mismo. Lo dicho, one day.

Primero haremos 1 sobre de flan como indica el paquete. Luego otro sobre igual pero cuando ya esté espesando, le añadimos 1 tableta de chocolate con leche cortada en trocitos y removemos hasta que se disuelva.

Entonces ya podemos empezar a montar las capas (molde cuadrado desmoldable, como digo arriba). Yo empecé por la capa de flan y no por una capa de galletas como suele hacerse, porque así nos salen 2 capas de galletas en lugar de 3, que es una bomba para el estómago y nos aporta una enorme cantidad de calorías extra. Para la próxima vez, una cosa a cambiar: empezar con la capa de flan de chocolate abajo del todo y no como yo hice que puse el flan normal, ya que mi tarta entonces tenía: flan - flan de chocolate - cobertura de chocolate y si pones los flanes al revés queda más "variado".

Después de la capa de flan de chocolate, una capa de galletas bien remojadas en leche (si las remoja tu hijo de 5 años, vigila que no se coma todas las que va mojando y que alguna vaya a parar al molde, y que las remoje algo más de 5 milisegundos).



Después de esta capa de galletas, el flan normal y después la segunda capa de galletas (en mi foto sale el flan de chocolate porque como digo arriba lo hice al revés)




Para la capa de arriba (crema de chocolate, no flan de chocolate), hervir 150 ml de leche y cuando hierva, añadir 1/2 tableta de chocolate cortada en cuadritos). Dejar que el chocolate se funda en la leche, a fuego lento, y cuando esté bien mezclado, añadir 1 cucharada de "maizena". Dejar que rompa a hervir, volver a poner a fuego lento y dejar cocer durante 1-2 minutos, hasta que la mezcla espese.

Una vez que la crema de chocolate esté fría (ya sabéis, para que no le salga "nata" por encima, dejar tapado con un plástico de cocina que toque directamente la crema), poner por encima de la última capa de galletas (NOTA: la versión que comí yo en Euskadi este verano, por debajo de este último baño de chocolate llevaba una capa de coco rallado. Goddelijk)

Dejar refrigerar unas 3 horas antes de desmoldar.







La verdad es que yo hace 2 años había pensado que, si me quedaba bien, podría "institucionalizar" la tarta para ser recordada como "aquella tarta de chocolate y galletas que comíamos de pequeños el día de San Nicolás". Pero ante el fracaso, no volví a probar en San Nicolás 2010. Y ahora después de haberla estado degustando todo el mes de julio, la verdad que la asocio más con una tarta de verano. Aunque claro, San Nicolás se acerca y la tentación es grande...

martes, 10 de mayo de 2011

Tarta fría de limón

Me topé con esta receta de casualidad hace ya como taitantos años en un reportaje, algo así como "100 claves para ser feliz" en una revista. Y una de las claves era preparar y merendarse esta tarta. No me extraña porque está de vicio. Aunque ahora que lo pienso, puede que el título fuese más bien del tipo "100 ideas para celebrar la llegada del verano". O algo así.

Esta tarta fue mi especialidad durante mucho tiempo, como postre, tarta de cumpleaños y otros eventos. Desde luego que es una bomba de calorías, lo único que se salva ahí debe de ser el chorrito de limón, lo demás, a la hoguera con ello si se quiere seguir uno distinguiendo el ombligo o no morir de colesterol. Ahora sí, el que quiera pecar, que lo haga con dos pares, nada de "amariconar" la tarta con nata light ni leche evaporada en lugar de condensada ni milongas semejantes.

Ingredientes:

un paquete de galletas María
100 gr de mantequilla derretida
un bote pequeño de leche condensada
250 ml de nata para montar
5 cucharadas de azúcar
1 limón grande

Triturar las galletas y mezclar con la mantequilla derretida. Forrar con esta masa un molde de tarta
Montar la nata con el azúcar. Exprimir el limón y rallar la corteza (no la parte blanca, porque dicen que amarga).
Mezclar la ralladura y zumo de limón con la leche condensada e ir añadiendo poco a poco la nata montada.
Poner en la nevera y dejar enfriar durante al menos 2-3 horas

Como véis, no necesita nada de gelatina o similares para cuajar. Al rato de estar en frío, la masa se queda cuajada. Debe de ser por alguna propiedad gelificante que tiene el limón, porque en la tarta Carlota mexicana, que es una versión simple de esta tarta (sólo lleva capas de galletas maría enteras y de la mezcla del zumo de limón y leche condensada) la leche condensada queda cuajada sólo con mezclarla con zumo de limón. Realmente es una tarta muy fácil, fresca y veraniega. A disfrutar.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Tiramisú sin huevos crudos

Ingredientes:

Un paquete de bizcochos "savoiardi" o "lady fingers"
Un tazón de café expreso
4 yemas de huevo
100 gr de azúcar
120 cl de vino Marsala (yo uso Amaretto)
450 gr de queso mascarpone
350 cl de nata para montar + azúcar (siguiendo las instrucciones del bote)

Remojar ligeramente los bizcochos en el café y colocar una capa en la base del molde.
Preparar una crema zabaglioni: batir las yemas con el azúcar y añadir el vino Marsala. Poner a cocer a fuego lento hasta que la mezcla vaya espesando y dejar cocer 1 minuto más. Dejar enfriar completamente.
Trabajar el mascarpone con una espátula hasta que esté cremoso. Añadir la crema zabaglioni fría, mezclando bien. Una vez bien mezclado todo, montar la nata y añadir la nata montada a la crema. Colocar la mitad de esta mezcla sobre la capa de bizcochos. Poner por encima otra capa de bizcochos remojados en café, y la otra mitad de la crema de queso. Dejar refrigerar durante 3-4 horas, y espolvorear con cacao en polvo antes de servir (si se hace esto antes de meter en la nevera, el cacao se quedará como "mojado" y pegado a la crema).